lunes, 29 de septiembre de 2008

El Futón




Me levanté a media noche para tomar mi abrigo y con el cubrirme un poco el frío, tenía solo la mitad de mi futón. La temperatura había descendido considerablemente y en ese momento me pregunté: ¿qué me hace dormir en un colchonsito de este tipo en el suelo, en un cuarto de 2x3mts, donde los ruidos se oyen porque es una construccion de madera?, ¿por qué estoy aquí y no en mi cama queen, en recamara donde tengo tantas cobijas y calefacción?. Lo pensé algunas horas, talvez es verdad, puede que sea mi falta de compromiso, pero quiero pensar que es lo contrario, justamente es por mi compromiso, pero el que tengo con mi libertad y con una idea loca que me llegó hace un año, el no quedarme con un signo de interrogación, sobre lo que pudo ser.

Un impulso me movió de un lugar lleno de mimos y comodidades, haber entendido que hay opciones y saberme capaz de elegir entre esas opciones. 

Y si, eso me hace sufrir este tipo de incovenientes, pero también me permite escalar mas alto y acercarme a mi plenitud, a la autorealización y me atrevo a decir que es una de las mejores sensaciones que podemos experimentar y más aun siendo una mujer.

Haber soñado con algo que parecía lejos, despertar en esa cama grande por tantos dias con la angustía de no saber si hacía lo correcto, revisar cada manaña una página para ver si conseguía una beca,  esperando ver mi nombre en la lista de los elegidos, preguntarme si era un capricho del que debía desistir a pesar de esas ganas fuertes de volver por mas tiempo a Japón. Recriminar esas mismas ganas de volver, porque no me permitian tomar un trabajo, y porque me alejaba de camino ordinario de una mujer, casarse a los 28 año, a la vez atreverme a argumentar que eso no era para mí, cada vez que me decían estás loca.  En verdad pensar que estaba loca por oir y atender una voz interna.  Dormir en esa cama tan confortable y no querer levantarme porque no sabía qué demonios iba a hacer con mi vida si esto a lo que le había apostado con todo, no me resultaba. 

Desear tanto algo y ahora tenerlo, eso es lo que me hacía dormir a unos centimetros del suelo, en un "futón". 

Porque un día desperté y si, mi nombre apareció en un site con mi beca y aunque no tenía ni la menor idea de donde estaba eso de "Ritsumeikan", ni sabía cómo pronunciarlo, era una forma de volver a Japón.  Ahora me doy cuenta que fué una gran forma de volver, que estoy haciendo algo que incluso había olvidado que quería, siempre dije que haría una maestría en economía.

Así que todo eso fue mi "trip" en el futón, me sentí miembro de una sociedad secreta conformada por la gente muy rara, los que vamos con todo (aveces sin paracaídas) y de vez en cuando, solo algunas veces, si podemos volar, para muchos estamos locos, pero es que esos muchos, nunca han volado.

Me siento realizada,  Japón para significa que estoy viviendo un sueño, aun y cuando la razón me confundió, seguí esa voz, y hoy me doy cuenta que aunque muero de frío esta noche, vale la pena.

Quiero aprender a vivir así por el resto de mi vida, no importa dónde este.

Así que hoy, por primera vez en este año, después de esos meses tan díficiles y confusos, hoy precisamente después de pasar una noche en el futón, me levanté con gran emoción, porque el sueño que tuve, es una realidad.

Estoy por vivir la aventura de Japón.














sábado, 27 de septiembre de 2008

La bienvenida del Monte Fuji.

Con base en la definicion encontrada en wikipedia: "Gaijin"; significa "no japonés", "outsider", foraneo, de otro país.

El Diario de una Gaijin ha sido creado especialmente para mi madre, a quien le he escrito desde que aprendí a escribir. Ella guarda incontables diarios de papel que he hecho, con recortes y fotografías y dibujos, con las impresiones que he tenido de la vida, y alguna ocasión de la muerte. Especialmente le he regalado diarios de mis viajes, y ahora, un diario electrónico, que compartiremos con más gente.
Te quiero.


La bienvenida del Monte Fuji.
16.Sep.08

Ahora vuelo con destino a Osaka, para trasladarme a Kioto. Recién he visto desde el aire a mi amado Fuji San, él es tan grande, tan apasible, tan pacífico y la vez imponente. Siento vértigo, quiero arrojarme, algo me llama, tanto me da Fuji San, el corazón me late fuerte, vuelvo a sentirlo, qué misterio, qué secreto guarda esta piramide de la naturaleza, puede que sea el lugar favorito de Dios y yo ya estoy cerca. Se me presentó, me despertó justo cuando estaba enseguida de mí, pueda que esté loca, pero él me dice tantas cosas.

Su imagen me toca los ojos y se me queda pegada, involvidable, él es el motivo de mi presencia en esta tierra, él me ha concedido este regreso, yo se lo pedí cuando lo conocí, se lo dije en secreto mientras me abrazaba, le pedí volver por más tiempo, supé entonces que era poco el tiempo, que me faltaba tiempo con Japón y con él.

Estoy cerca ahora, indescriptible lo que siento, lo que me mueve, y la forma en que detiene y suelta el palpitar. Aquí está el Monte Fuji una vez mas en mi vida.

Por el Monte Fuji he vuelto, deseo escalarlo, dormir en él.  Tiene tanto propósito mi regreso, tantos motivos para caminar éstos rumbo, tan pronto como me ví entre japoneses, al oir su lenguaje, su música, al oler a lo que huele Japón, sentí que volvía a casa, por primera vez tiene sentido mi andar, por primera vez no estoy pérdida.

Una parte de mi se quedó aquí hace un año y ahora me completa, quizás sea una "gaijin", una extranjera, una persona de fuera, que entiende poco del idioma, pero.... tanto comprendo de mi, estando aquí, tengo un sentido de pertenencia, la vida me cuadra, aquí está mi tesoro.

De ésta Isla me fuí llorando con las manos pegadas en la ventanilla mientras dejaba atrás Narita, desconsolada y quizás enojada grité al universo que volvería y aquí estoy, ahora vivo donde quiero vivir, estoy donde tanto deseaba estar, de todos los lugares que recorrí, vuelvo al más hermoso,  donde hay algo para mí. Los espacios se me llenan en este lugar, aquí no tengo vacíos,  ya no tengo prisa, lo que tanto había anhelado, ya lo tengo, ya estoy completa.

En armonía, en paz y con una sonrisa, el Monte Fuji pone en un color de mi aura la respuesta que le hice cuando lo conocí; yo le pregunte si volveria a verlo en esta vida.

Lissy.